Conflicto: ¿amigo o enemigo?

Este día quiero hablar sobre el conflicto... ese monstruo terrible que se presenta en los momentos menos oportunos, justo cuando queremos salir de una situación y se nos presenta algo que bloquea nuestro camino. Por lo menos a mi me había pasado así años atrás. A mis conflictos no los quería ni ver y como consecuencia se me presentaban cada vez con más frecuencia, cada vez mas intensos.

Mi camino en las Constelaciones Familiares me ha enseñado muchas, muchas cosas. He obtenido profundas comprensiones del para qué de varios eventos en mi vida y este proceso aún continúa: lograr agradecer de corazón, amorosamente, lo que más me lastimó en la infancia y encontrar en esas vivencias una fuerza tal que es difícil describir con palabras. Esos fueron los primeros conflictos. Y a lo largo de mi vida me he enfrentado a innumerables conflictos más. Ahora, gracias a la amplitud de perspectiva que me han dado las Constelaciones Familiares, puedo ver mis conflictos como oportunidades maravillosas de crecimiento, de desarrollo personal. Los conflictos han pasado de ser un "estorbo" a mis "mejores amigos". Hace unos pocos días en una entrevista recién comentaba esto: los conflictos tienen dentro de sí las soluciones que necesitamos en ese momento (gracias maestro Anton de Kroon por ayudarme a comprender por fin este concepto) y además vienen en varios niveles. Si somos capaces de comprender y aprehenderlas todas (las soluciones que un solo conflicto nos ofrece), no queda más que un enriquecimiento interior enorme. Es como si pasáramos de ver la vida en color sepia (que es muy bello) a un deslumbrante technicolor con todos los matices y todos los colores vibrantes. Claro que para poder encontrar esas soluciones dentro del conflicto es necesaria, imprescindible, una actitud y una decisión: mirarlo sin miedo, mirarlo sin culpa, mirarlo realmente para poder integrarlo en el corazón.

Por eso te pregunto, tú cómo percibes tus conflictos ¿como amigos o como enemigos? Si tu decisión el día de hoy es mirar a tus conflictos como amigos (o al menos intentarlo) te propongo el siguiente

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Ejercicio Sistémico:

Reserva unos 10 o 15 minutos de tu día en que no te moleste nadie, unos minutos que puedas dedicarte solamente a ti.

Ponte de pie y visualiza, con tus ojos abiertos, ese conflicto enfrente de ti.

Respira profundamente y percibe tus sensaciones corporales. Puede ser que te cueste mirarlo, que te resistas a hacerlo. Esto también está bien.

Checa internamente si puedes y quieres decir en voz alta lo siguiente:

"El día de hoy decido verte sin temor y sin culpa"

Si logras decirlo entonces repítelo lentamente, consciente del profundo trabajo interior que estas realizando, hasta que sientas un cambio en tu interior, una especie de ligereza que incluso se puede percibir en tu espalda.

Cuando percibas ese cambio (que puede ser intenso o sutil) cambia a la siguiente frase:

"El día de hoy decido agradecerte por estar presente en mi vida y me abro a aquello que deseas enseñarme"

Igualmente, repite esta frase algunas cuantas veces, hasta que sientas otro cambio en tu interior y presta atención a las imágenes mentales que te lleguen, incluso algunas frases o sensaciones. Puede ser que las enseñanzas tras el conflicto te lleguen de inmediato y también puede ser que no, que solo experimentes un ligero cambio interior. En cualquier caso presta atención en los días siguientes pues las comprensiones que necesitas adquirir desde ese conflicto se te presentarán sin lugar a dudas.

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